martes, mayo 28

Inundaciones en GBA: las aguas y la política bajan turbias

“Hasta que no veamos a Insaurralde navegar en yate con su novia por las calles inundadas de Lomas, esto no tendrá solución”, comentaba un vecino de Lomas de Zamora a un móvil de TV, con el pantalón arremangado hasta sus rodillas, totalmente empapado y, lo peor, absolutamente resignado a esperar un cambio sobre esa pésima calidad de vida.

El sarcasmo, dicho con bronca, sirve para definir el sentir de decenas de miles de vecinos de la zona sur y Oeste del conurbano bonaerense que lidian con las inundaciones ante cada tormenta desatada sobre Buenos Aires. De algún modo, ellos también se sienten responsables porque la mayoría elige y eligió, desde hace 4 décadas, gobernantes que poco y nada hacen e hicieron para terminar con ese flagelo, pero como siguen ganando elecciones, saben que cuando las aguas bajan también lo hace el reclamo y el enojo de los habitantes que ellos representan.

“Hasta que no veamos a Insaurralde navegar en yate con su novia por las calles inundadas de Lomas, esto no tendrá solución”, comentaba un vecino de Lomas de Zamora a un móvil de TV, con el pantalón arremangado hasta sus rodillas, totalmente empapado y, lo peor, absolutamente resignado a esperar un cambio sobre esa pésima calidad de vida.

El sarcasmo, dicho con bronca, sirve para definir el sentir de decenas de miles de vecinos de la zona sur y Oeste del conurbano bonaerense que lidian con las inundaciones ante cada tormenta desatada sobre Buenos Aires. De algún modo, ellos también se sienten responsables porque la mayoría elige y eligió, desde hace 4 décadas, gobernantes que poco y nada hacen e hicieron para terminar con ese flagelo, pero como siguen ganando elecciones, saben que cuando las aguas bajan también lo hace el reclamo y el enojo de los habitantes que ellos representan.

“Hasta que no veamos a Insaurralde navegar en yate con su novia por las calles inundadas de Lomas, esto no tendrá solución”, comentaba un vecino de Lomas de Zamora a un móvil de TV, con el pantalón arremangado hasta sus rodillas, totalmente empapado y, lo peor, absolutamente resignado a esperar un cambio sobre esa pésima calidad de vida.

El sarcasmo, dicho con bronca, sirve para definir el sentir de decenas de miles de vecinos de la zona sur y Oeste del conurbano bonaerense que lidian con las inundaciones ante cada tormenta desatada sobre Buenos Aires. De algún modo, ellos también se sienten responsables porque la mayoría elige y eligió, desde hace 4 décadas, gobernantes que poco y nada hacen e hicieron para terminar con ese flagelo, pero como siguen ganando elecciones, saben que cuando las aguas bajan también lo hace el reclamo y el enojo de los habitantes que ellos representan.