La interna y el “Adornigate”: Bullrich le soltó la mano, pero Milei saltó a defenderlo con uñas y dientes
La senadora nacional y aliada oficialista pidió que el Jefe de Gabinete adelante su declaración jurada para despejar sospechas de enriquecimiento ilícito, pero el Presidente, desde Estados Unidos, cargó contra la prensa y minimizó el reclamo de Bullrich.
La investigación judicial por el patrimonio de Manuel Adorni provocó el primer sismo de magnitud dentro del bloque oficialista. Este miércoles, la senadora nacional Patricia Bullrich quebró la defensa cerrada que el gobierno de Javier Milei mantenía sobre el Jefe de Gabinete, al exigir públicamente que el funcionario presente su declaración jurada “de inmediato”.
“Si no hay contundencia y rapidez, el proyecto sufre“, disparó Bullrich en declaraciones televisivas, agregando una frase que caló hondo en la Casa Rosada: “No puede quedar en la sociedad la sensación de que somos iguales“. La postura de la legisladora fue leída como una señal de alerta ante el posible daño que el escándalo podría causar a la narrativa “anticasta” del Ejecutivo.
La respuesta del presidente Javier Milei no se hizo esperar. En una entrevista desde Estados Unidos, el mandatario buscó desactivar la polémica y ratificó su confianza absoluta en Adorni. En ese marco, Milei confirmó que el Jefe de Gabinete presentará sus números antes del vencimiento legal del 31 de julio, asegurando que Bullrich solo “espoileó” una decisión que ya estaba tomada.
Por otro lado, ante la consulta sobre una posible renuncia, el Presidente fue tajante: “Ni en pedo se va”. A su vez, Milei aprovechó para arremeter contra la diputada Marcela Pagano y contra el periodismo, acusándolos de impulsar una campaña de desprestigio. “No voy a ejecutar a una persona honesta”, sentenció.
Mientras la justicia de Comodoro Py avanza en la etapa preliminar del expediente, el clima en el entorno de Adorni suma elementos de incertidumbre. Un sugerente mensaje en redes sociales de su esposa, Bettina Angeletti, sobre “soltar” y “dejar atrás etapas”, fue interpretado por analistas políticos como un reflejo del agotamiento que genera el caso en el núcleo familiar del funcionario.
En este marco, aunque el Gobierno intenta clausurar la discusión con el respaldo presidencial, la grieta abierta por Bullrich evidencia que el costo político del caso Adorni ya empezó a generar ruidos internos en una gestión que ha hecho de la transparencia su principal bandera electoral.