
Hablar de salud mental con empatía y comprensión ayuda a estar más atentos a nuestras necesidades y a acompañar mejor a quienes nos rodean.
Por Agencia DIB Para compartir: Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental. En este momento, el concepto, entendido como el bienestar emocional, psíquico y social necesario para afrontar los desafíos diarios, atraviesa un momento crítico a nivel global y nacional.
En la Argentina, una de cada tres personas presenta algún problema de salud mental a partir de los 20 años, ubicándose entre las cinco primeras causas de enfermedad en la región, según datos de la OMS/OPS. Las problemáticas más frecuentes en el país son los trastornos de ansiedad, las alteraciones del estado de ánimo y las complicaciones derivadas del consumo de sustancias.
Más noticias Salud mental: la Provincia refuerza la atención y prevención a través de un plan integral "Más angustia y padecimientos": Kicillof presentó el Plan de Salud Mental Esta realidad se alinea con las cifras del último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (EDSA 2024/2025 de la UCA): el 28,1% de los adultos presenta síntomas severos o moderados de depresión y ansiedad, el índice más alto en los últimos 14 años.
La mirada social Frente a esta coyuntura, la doctora Elena Zevallos, médica neuróloga y directora médica nacional de OSPEDYC, destaca la necesidad de transformar la mirada social sobre estas patologías: "En primer lugar, debemos romper con los estigmas y prejuicios hacia las personas que atraviesan un problema de salud mental.
Están presentes en todas las edades y sectores sociales, y en muchos casos son cuadros temporarios asociados a duelos, pérdidas de empleo o situaciones personales que se pueden superar con el abordaje correcto", explica la profesional. Un aspecto de creciente preocupación para la comunidad médica es el aumento en el consumo no prescripto de psicofármacos, como ansiolíticos, inductores del sueño y antidepresivos.
En muchas ocasiones, la medicación llega por recomendación o préstamo de familiares o amigos que intentan ayudar de forma errónea. "A veces la persona busca un alivio inmediato sin profundizar en las causas de fondo que generan el problema, evitando la consulta con el especialista", advierte doctora Zevallos.
