
La llegada y masificación de los modelos de IA comienzan a provocar profundos cambios en los hábitos de los usuarios. Más allá de las prácticas comerciales, el desarrollo tecnológico abre una nueva discusión en el plano de la comunicación: ¿a quién cita la IA y por qué?
La inteligencia artificial y la velocidad de respuesta ya definen la estrategia del sector de los seguros Deuda récord, guerras e IA: por qué los mercados temen una "tormenta perfecta" y cómo podría afectar a la Argentina La comunicación se enfrenta a un nuevo dilema: ¿cómo logramos que la IA nos cite?
Imagen generada con IA Cuando un inversor, un turista o cualquier persona le pregunta hoy a ChatGPT, Perplexity u otro modelo de IA cómo es la Argentina comparada con sus vecinos, el país queda último en "positividad": apenas 33% menciones favorables, contra 100% de Uruguay, 87% de Chile y 61% de Colombia.
Así lo reflejó un informe de Urban Grupo de Comunicación en agosto de este año, sobre 212 respuestas generadas por los cuatro modelos de IA más usados, en un debate que surgió al calor del Mundial 2026 y la campaña "antiArgentina".
Lo que insinúa el informe es que la disputa por el relato de un país, de una marca o de una persona ya no se juega solo en los medios o en las redes, sino también en la síntesis que arma una inteligencia artificial cada vez que se le pregunta algo. El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
suscribirse ya estoy suscripto Ese fenómeno tiene nombre: Generative Engine Optimization (GEO), una práctica que busca influir en qué dice un modelo de IA sobre una marca, persona o país, y en qué fuentes se apoya para decirlo. Es, en algún sentido, la evolución del viejo SEO, pero con una diferencia de fondo: ya no alcanza con aparecer primero en una lista de links.
El objetivo ahora es ser la fuente que el modelo elige citar cuando sale a buscar información y que la propia narrativa quede ya grabada en el conocimiento de base de la IA.
